Sentirse “raro” o más cargado después de ciertas interacciones es algo común. En muchas culturas, a esa sensación se le llama mal de ojo o envidias. Ya sea que lo veas como energía, como desgaste emocional o como estrés acumulado, el objetivo es el mismo: proteger tu paz y volver al equilibrio sin caer en pánico ni en afirmaciones exager